Los finales felices


¿Habría sido tan popular Blanca Nieves, si en la historia en lugar de que el beso del príncipe la hubiera despertado, él se hubiese envenenado con los labios de ella y muerto? ¿O que la bella durmiente nunca despertara sin importar cuantos príncipes hubieran desfilado besando sus labios? Los finales felices están presentes incluso en historias como la de Romeo y Julieta tragedia de Shakespeare que, después de la muerte de los jóvenes ambas familias terminan olvidando los odios, se perdonan y viven felices para siempre.

Pero, ¿Qué es lo que nos gusta tanto de los finales felices?

Puede ser que todas las historias que nos contaron desde niños terminaban con la frase "... y vivieron felices", o que entre tanta injusticia que vemos día a día se aliviana el alma cuando nos cuentan una historia, chisme o anécdota con un buen final queriendo sentirnos identificados con esa justicia divina que se imparte al final del cuento.

La tecnología se ha insertado en nuestras vidas al punto de estar en ciertos momentos, más conectados que atentos a la realidad. Sin embargo seguimos buscando que nos cuenten historias, puede ser un chisme por el chat, un buen post en Facebook o una historia laboral conmovedora en LinkedIn. Estas historias, aunque son lejanas a nuestros cuentos infantiles mueven nuestras más diversas emociones. Así como nos alegramos con los buenos finales, enfurecemos con la injusticia compartiendo, comentando siendo solidarios y buscando aportar para lograr algún tipo de balance o un buen desenlace.

Entonces, estableciendo que nos gustan los finales felices, ¿Cómo se construyen estos desenlaces?

Todas las historias tienen una estructura común, una persona sufre alguna tragedia producida por alguna fuerza con más poder que el o la protagonista, encuentra una persona o grupo de personas que por empatía decide ayudar desinteresadamente y juntos resuelven la situación. El protagonista así vive feliz para siempre.

Aunque es una estructura muy simplificada de una historia, con más o menos discordia así se cuentan miles de tragedias. Leemos injusticias y dramas todos los días, personas indefensas contra empleadores, familiares, amigos y extraños que atropellan, o simplemente que toman malas decisiones y terminan viviendo situaciones muy difíciles, que al leerlas se nos hace un nudo en la garganta, nos sentimos mal y nos quedamos inmóviles sin saber cómo ayudar o simplemente sin querer involucrarnos.

¿Qué habría pasado con Blanca Nieves si los enanitos la hubieran sacado de la casa por no enfrentarse a la reina mala? ¿Quién había sido la esposa del príncipe si el hada madrina, no le hubiera dado el vestido, el carruaje y la zapatilla de cristal a Cenicienta? ¿Dónde habría "cagado" el lobo a Caperucita y a la abuela si no hubiera llegado el leñador?

Siempre han intervenido terceros para ayudar desinteresadamente a las víctimas de situaciones difíciles. La gran pregunta es, si nos gustan tanto los finales felices ¿Por qué no intervenimos desinteresadamente para apoyar más historias?

Tu también puedes ser parte de esos finales felices que tanto te gustan. Apóyanos con una donación y conviértete en un héroe desinteresado en la historia de alguien que lo necesita y haz parte de un final feliz.

Si eres de aquellos que como a nosotros nos gustan los las historias con finales felices, puede hacer clic acá y conocer algunas de las nuestras.

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