Re-Emprender



Cuando miramos los números de cuántas empresas nacen en el país al año podemos ver que Colombia es un país de emprendedores natos. Sin entrar a analizar a cuáles son las causas que llevan a tantos colombianos a lanzarse al agua para desarrollar su sueño, es evidente que son muchos los que empiezan desconociendo todo lo que implica ser empresario. Nóminas, proveedores, financiar a grandes compañías con pagos a 120 días, impuestos, imprevistos y un sin fin de situaciones que difícilmente son previsibles en la etapa de planeación y construcción de una empresa.


243,000 empresas se crearon en el país entre Enero y Septiembre de 2016, un número bastante grande que, según cifras de la cámara de comercio, a septiembre de 2017 quedará reducido a un 55%. Esto es un panorama desalentador sobretodo cuando a septiembre de 2018 ese número se reducirá al 41% y quedará en un 23% de supervivencia al cabo de 4 años. 55,890 sobrevivirán y podrán crecer para convertirse en Pymes con un futuro prometedor pero, ¿Qué pasó con los 187,110 empresarios que se fueron quedando en el camino?


Que aprendieron ¡Y mucho! Que ahora entienden muchas de las situaciones que implican ser empresarios, conocen más de las responsabilidades que asumen, saben detectar los riesgos que los pueden llevar al fracaso y empiezan a pensar más estratégicamente cada paso que dan para que sus compañías logren alcanzar el éxito. Se genera un cambio de mentalidad y visión que les permite tomar decisiones más acertadas.


Pero no todo es ganancia, también quedan los miedos a volver a fracasar, las angustias de vivir situaciones similares a las que se sufrieron en el momento en que el emprendimiento estaba muriendo. Y esto es normal. Hemos oído a muchas personas a nuestro alrededor que posterior a algún fracaso comercial, han asegurado que no tienen lo que se necesita para ser emprendedores y no hay nada más alejado de la realidad.


El fracaso es parte del triunfo, sólo depende la mentalidad con la que se mire y haberse quebrado no es más que un paso para lograr salir adelante. Es importante capitalizar los aprendizajes sobre los errores cometidos, para estructurar mejor el nuevo emprendimiento y así lograr crear una empresa que no sólo le haga feliz y le llene de satisfacción, sino que además le permita alcanzar sus sueños, pueda generar empleo, pagar impuestos y de esta forma también estará haciendo país.


Si ya quebró y está indeciso sobre cuál es el siguiente paso, tranquilícese, recapitule sobre los aprendizajes obtenidos, dele rienda suelta a su imaginación y construya nuevamente la empresa que soñó fortalecida con sus nuevas capacidades. Si aún no sabe qué hacer búsquenos, en la Fundación Dale la Vuelta podemos darle asesorías que le apoyarán para salir adelante.

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